Prepararse para una technical due diligence implica evaluar de forma anticipada la tecnología, los riesgos y la escalabilidad del negocio para evitar fricciones y sorpresas durante una adquisición. La Technical Due Diligence es un paso fundamental en cualquier adquisición tecnológica, similar a la inspección de una propiedad antes de comprar una casa. Así como los compradores de viviendas revisan la estructura antes de tomar una decisión, los inversores y empresas adquirentes evalúan la salud tecnológica de una compañía para garantizar que sea segura, escalable y alineada con los objetivos del negocio.
Sin embargo, no es un proceso uniforme; su alcance y profundidad varían según el tipo de inversor, la madurez del negocio y la estructura de la adquisición.
En este blog, exploraremos todo lo que necesitas saber sobre la Technical Due Diligence, cómo prepararte eficazmente, los errores más comunes, el papel de la IA en la optimización del proceso y cómo garantizar el éxito del negocio adquirido en los primeros 100 días post-adquisición.
La Technical Due Diligence es una evaluación del estado de la tecnología de una empresa para identificar riesgos, capacidad de escalado y alineación con los objetivos del negocio. Permite a inversores y compradores entender si el stack tecnológico es seguro, mantenible y adecuado para sostener el crecimiento futuro.
El análisis suele centrarse en aspectos clave como la calidad del código, la arquitectura, la seguridad, la deuda técnica y la capacidad del equipo, con el objetivo de detectar riesgos relevantes y áreas de mejora que puedan impactar en la viabilidad y sostenibilidad del negocio.
Los inversionistas abordan la Technical Due Diligence con distintos objetivos según su estrategia de inversión:
Business angels: Realizan una evaluación ligera, enfocándose más en el potencial de crecimiento que en un análisis técnico profundo.
Capital de riesgo (Venture Capital (VC)): Evalúa si la tecnología puede desarrollarse según lo prometido y si respalda la narrativa de crecimiento de la startup.
Capital privado (Private Equity (PE)): Adopta un enfoque basado en riesgos, analizando la escalabilidad, seguridad y el potencial para alcanzar el valor máximo de la compañía.
Fusiones y adquisiciones corporativas (Corporate M&A): Similar al capital privado, pero ajustado a las prioridades de la empresa adquiriente, con un énfasis en la integración tecnológica.
Comprender estas diferencias permite a los CTOs y líderes tecnológicos anticiparse a las preocupaciones de los inversionistas y prepararse adecuadamente, además de liderar equipos productivos.
Uno de los errores más comunes es pensar que la Technical Due Diligence solo debe abordarse cuando una empresa está activamente en venta. En realidad, la preparación debe ser un proceso continuo. Con el 54% de las adquisiciones involucrando capital privado, la Technical Due Diligence es una realidad que los líderes tecnológicos enfrentarán en algún momento de sus carreras.
Las empresas deben adoptar prácticas clave como:
Desde un punto de vista de preparación, al integrar estas buenas prácticas en la operativa diaria, las empresas estarán listas para afrontar una Technical Due Diligence sin contratiempos y con confianza.
Los inversionistas buscan principalmente minimizar riesgos, asegurar la escalabilidad y verificar la alineación de la tecnología con la estrategia de crecimiento del negocio. Sus principales áreas de interés incluyen:
Antes de entrar en un proceso formal de due diligence, muchos CTOs caen en la trampa de enfocarse demasiado en la sofisticación técnica sin abordar los riesgos comerciales y el impacto financiero que preocupan a los inversionistas. Algunos errores frecuentes incluyen:
La Technical Due Diligence no trata de demostrar que una empresa tiene la mejor tecnología, sino de garantizar que está bien gestionada, es escalable y no tiene riesgos que puedan comprometer su crecimiento.
La IA se ha convertido en un tema clave en inversiones tecnológicas, pero su implementación por sí sola ya no impresiona a los inversionistas. El verdadero valor está en la calidad de los datos y la infraestructura tecnológica. Una mala gestión de datos puede aumentar significativamente los costes operativos relacionados con la IA. Las empresas deben garantizar que cuentan con una arquitectura de datos moderna y una estrategia de IA alineada con la visión general del negocio.
La Technical Due Diligence no termina con la adquisición. Los primeros 100 días son críticos para abordar los problemas detectados durante la evaluación. Muchas transacciones incluyen un presupuesto para mitigar riesgos clave, especialmente en ciberseguridad, pero la ejecución es clave. Las empresas deben priorizar e implementar mejoras rápidamente para evitar disrupciones operativas.
¿Cuándo debería una empresa empezar a prepararse para una technical due diligence?
Idealmente entre 6 y 12 meses antes de una posible adquisición o ronda de inversión.
¿Es lo mismo evaluación tecnológica que technical due diligence?
No. La evaluación tecnológica es un proceso previo que permite llegar a la due diligence formal con menos riesgos y fricciones.
¿Qué errores técnicos suelen preocupar más a los inversores?
Deuda técnica no documentada, problemas de seguridad, dependencia de personas clave y falta de escalabilidad.
¿Quién debe liderar la preparación técnica?
El CTO o responsable tecnológico, con apoyo externo si no hay experiencia previa en M&A.
Adoptar un enfoque proactivo en la evaluación de Technical Due Diligence aumenta la confianza de los inversionistas, reduce fricciones en las negociaciones y mejora los resultados de adquisición. Incluso si una empresa no busca inversión de inmediato, integrar estas mejores prácticas en la operativa diaria es una inversión en su éxito futuro.
Si te estás preparando para una adquisición o inversión, hablemos sobre cómo anticipar riesgos técnicos antes de entrar en una technical due diligence formal.